En abril de este año 2019 Chillida Leku volverá a abrir sus puertas tras unos años de incertidumbres sobre el uso de este importante espacio cultural, se va a iniciar ade este modo una nueva etapa para este centro cultural dedicado al gran artista vasco. Fundado en vida por Eduardo Chillida, el museo es el lugar donde se encuentra el referente mas relevante de su trayectoria artística y vital.  Chillida Leku se inauguró  en el año 2000 y a pesar de avatares de desencuentros y discontinuidad en sus usos no cesó en sus actividades de difusión y conservación de la obra de este importante artista que tiene una proyección internacional indiscutible.

Grupo visitando Chillida Leku bajo la sombra de Buscando la luz I (acero corten, 1997). ©Zabalaga Leku. San Sebastián, VEGAP, 2019. Sucesión Chillida y Hauser & Wirth. Foto Mikel Chillida

Grupo visitando Chillida Leku bajo la sombra de Buscando la luz I (acero corten, 1997). ©Zabalaga Leku. San Sebastián, VEGAP, 2019. Sucesión Chillida y Hauser & Wirth. Foto Mikel Chillida

Luis Chillida en nombre de la Sucesión de Eduardo Chillida ha puesto de manifiesto que “El hecho de poner de nuevo en pleno funcionamiento el museo nos ilusiona y estamos seguros de que nuestros padres estarán felices por ello. No nos cabe duda de la gran expectación que despierta la reapertura, y el creciente interés que la obra de Chillida ha tenido irá seguro en aumento a futuro”.

Los trabajos de actualización están siendo desarrollados bajo la supervisión del arquitecto argentino Luis Laplace, conocido por sus trabajos de interiorismo y restauración respetuosa y sostenible, desarrollados en intenso vínculo con el arte. Laplace está trabajando en estrecha colaboración con el arquitecto Jon Essery Chillida, nieto del escultor.

El proyecto cuenta, asimismo, con la aportación del arquitecto de naturaleza holandés Piet Oudolf, pionero del movimiento “New Perennial” que introducirá sutiles elementos paisajísticos. Sus diseños de jardines y paisajes –entre los que destacan el Jardín Lurie de Chicago o la High Line de Nueva York– se basan sobre premisas ecológicas.

El caserío –edificación central del museo–, conservará exactamente el mismo aspecto y estructura que concibió Chillida, pero contará con una iluminación mejorada y con mayor aislamiento en suelos y techos, así como con una adecuada accesibilidad para personas con movilidad reducida. A estas mejoras se suma la puesta en marcha de instalaciones tales como un centro de bienvenida, una cafetería, una tienda y la adecuación del parking, que mejorarán la experiencia de los visitantes.

Chillida Leku está ubicado a las afueras de Hernani, muy cerca de San Sebastián (País Vasco) y está compuesto por un paraje de esculturas al aire libre y un espacio de exposiciones en el interior del caserío de Zabalaga; una construcción tradicional vasca construida en el siglo XVI. La casa y sus terrenos adyacentes fueron adquiridos en los años ochenta por Eduardo Chillida y su esposa Pilar Belzunce, quienes personalmente los restauraron y acondicionaron durante más de 15 años. Este proyecto de rehabilitación fue llevado a cabo en estrecha colaboración con el arquitecto vasco Joaquín Montero, que les ayudó a desarrollar esta visión sumamente personal del espacio expositivo. El escultor buscaba un hogar para sus obras –un “lugar” (en euskera, leku)– donde las generaciones futuras pudieran conocer y experimentar su arte en un emplazamiento inigualable.

La elección por parte de Chillida de esta ubicación para el museo refleja la conexión que mantuvo durante toda su vida con la comunidad local, el paisaje y la arquitectura del País Vasco. El edificio histórico está rodeado por 11 hectáreas (110.000 metros cuadrados) de terreno a lo largo de las cuales pueden admirarse cerca de 40 esculturas originales del artista entre las que destacan Buscando la luz I (1997) o Lotura XXXII (1998) realizadas con acero corten, un material con fuertes resonancias del pasado industrial de la región.

Para conducir esta nueva etapa, Chillida Leku contará con la dirección de Mireia Massagué, que asume esta responsabilidad tras haber sido directora del Gaudí Exhibition Center y haber trabajado previamente en el Teatre Nacional de Catalunya. Su labor al frente del museo guipuzcoano se realizará en estrecha colaboración con la familia Chillida, que ostenta la propiedad y la gestión de Chillida Leku.

Una vez que el centro entre en funcionamiento, el equipo histórico se irá ampliando progresivamente, lo que consolidará al museo como un foco de creación de empleo y de dinamización de la economía local.

El Departamento de Cultura, Turismo, Juventud y Deporte de la Diputación Foral de Gipuzkoa ha apoyado la adecuación d obras en esta nueva etapa facilitando espacios para la custodia y el almacenaje temporal de las obras que estaban expuestas en el museo en Gordailua, el Centro de Colecciones Patrimoniales de la Diputación Foral de Gipuzkoa.