Luz Neira
Profesora Titular de Historia Antigua
Universidad Carlos III de Madrid

El maestro Antonio Rodríguez de las Heras, Catedrático Emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y uno de los padres de las Humanidades Digitales en España, falleció el pasado 4 de junio de 2020 a causa de la Covid-19. Desde aquel día han sido unánimes las muestras de dolor y, al tiempo, de admiración y cariño hacia su persona por parte de quienes tuvimos la inmensa fortuna de conocerlo.

Auténtico pionero en varios sentidos, el profesor Rodríguez de las Heras obtuvo en 1991 el prestigioso Premio FUNDESCO de Ensayo con su emblemático libro Navegar por la información y asumió el reto de diseñar y planificar las Humanidades en la recién fundada Universidad Carlos III, tras haber defendido con brillantez en 1974 en la Universidad de Salamanca su importante Tesis Doctoral sobre la figura del político salmantino Filiberto Villalobos (publicada en 1985 y reeditada diez años después) y haber sido desde ese mismo año 1974 profesor de la Universidad de Extremadura, donde llegó a ser Catedrático de Historia Contemporánea (1987), dejó un honda huella y fue distinguido como Doctor honoris causa (2017). En la UC3M primero incorporó las enseñanzas humanísticas en todas las licenciaturas para lograr así una formación completa y transdisciplinar que pretendía ahondar en la reflexión y el pensamiento y en 1995 llevó a cabo la realización del Plan de Estudios de la licenciatura en Humanidades, unas Humanidades de nuestro tiempo, contribuyendo algunos años después también a la configuración de los estudios de Periodismo. No en vano, siendo muy joven, sus inicios habían transcurrido en la prensa escrita, realizando entrevistas a personalidades del ámbito cultural; una época de la que con gran cariño contaba anécdotas fascinantes.

En aquellos primeros años en la UC3M fundó el Instituto de Cultura y Tecnología (ICyT), espacio para la investigación, reflexión y discusión intelectual en el que, según su perspectiva transdisciplinar, tienen cabida las actividades de un nutrido equipo de profesores de distintas áreas. La concepción del Instituto refleja hasta qué punto Antonio Rodríguez de las Heras creía ya desde el principio de los años noventa en la conjunción de las Humanidades y la Tecnología, porque, lejos de la división insalvable en esa época entre materias, era un hombre de Letras y un hombre de Ciencias. De ello da idea el curriculum profesional de Antonio Rodríguez de las Heras, con varias patentes, algo inusual en un Catedrático de Humanidades.

En el ICyT bajo su liderazgo muchos profesores comenzamos a participar en proyectos novedosos como la Historia Interactiva de la Humanidad (publicada en 1998 por el Instituto Gallach), el proyecto Kairós (de apoyo al profesorado de Historia de Secundaria y Bachillerato y auspiciado por el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que puede consultarse en http://recursostic.educacion.es/ kairos/web) o ADA-Madrid (Aula a Distancia Abierta de la Comunidad de Madrid), donde escuchamos por primera vez y pusimos en práctica conceptos como la información plegada, el sistema hipermedia, la interfaz y tantos otros. Rodríguez de las Heras estuvo siempre atento a la utilización de las tecnologías en el ámbito educativo, asunto sobre el cual reflexionó en 2008 en esta misma revista (véase su artículo “Las TIC en la educación: un proceso complejo”, en el no 55-56 de Ábaco).

De su cercanía y naturalidad dio prueba en su fructífera etapa como Decano de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación de la UC3M. Al dejar el decanato, todavía recordamos el homenaje espontáneo que profesores de todos los departamentos y estudiantes le brindamos en la Facultad.

Sus investigaciones han sido difundidas en publicaciones científicas, Seminarios, Congresos y conferencias en universidades, centros de investigación y otros foros académicos de todo el mundo, también en medios de comunicación escritos y digitales. Estaba interesado por los grandes temas que afectaron y afectan a la humanidad desde sus orígenes hasta el denominado Tiempo Presente (de cuyo estudio también fue precursor) y fue pionero al iniciar tres líneas de investigación enfocadas desde la transdisciplinariedad, sello de sus trabajos: el análisis del discurso, la fotografía como fuente de memoria, y la transformación del mundo analógico en digital y su relación con la cultura, que se plasmaron, entre otros escritos, en Metáforas de la sociedad digital. El futuro de la tecnología en la educación (2015) y La red es un bosque (2017), que quiso que existiera papel, ebook y audiolibro para que pudiera llegar a todas las personas y sus necesidades.

Del mismo modo que conjugaba el interés por las Humanidades y la Tecnología, estrechamente ligada a sus investigaciones y la difusión de las mismas, la docencia era fundamental en la actividad académica de Antonio Rodríguez de las Heras, a la que prestaba la máxima importancia sin reparar en dedicación personalizada, atendiendo a cada estudiante con el mayor respeto y exquisita consideración. De su análisis siempre certero, sus reflexiones, su tono mesurado y su magisterio han sido receptores y beneficiarios decenas de promociones de licenciaturas y grados en Humanidades y Periodismo, de másteres de la UC3M como el de Medea, Gestión Cultural, Herencia Cultural, Teoría y Crítica de la Cultura, Creación Teatral e Innovación Educativa “Laboratorio de la nueva educación”, así como de otros muchos de universidades españolas y extranjeras y de MOOCs (cursos en línea masivos y abiertos). En este sentido, es creador de una gran escuela de discípulos que en la actualidad desarrollan su actividad en diferentes instituciones académicas de España, Europa, América y Asia, y de los que siempre se sintió profundamente orgulloso.

A su inteligencia y lucidez, se suma en Antonio el don de la palabra, con lúcidas metáforas que en las aulas, reuniones, seminarios y foros de diverso tipo, tanto en un escenario presencial como en el mundo virtual, siempre cautivaban a sus estudiantes e interlocutores, desde los más jóvenes a los de mayor experiencia. A este respecto, dada su sensibilidad y su firme convicción sobre la democratización y acceso del conocimiento a la ciudadanía, fue el primer profesor que impulsó la organización de los Cursos de Aula de Educación Permanente, a los que se sumarían posteriormente otros programas. En todos ellos participó desde entonces con gran entusiasmo y dedicación, siendo alabada también por todos nuestros estudiantes Senior no solo su excelencia académica, sino también la consideración, la claridad en la exposición y la sencillez, características del maestro.

Con su marcha perdemos su magisterio, sin que él pretendiera nunca imponerlo, ya que su auctoritas procedía del reconocimiento que le profesamos quienes tuvimos la fortuna de conocerlo y tratar con él –perdemos su perspectiva, perdemos el influjo de sus palabras, su saber estar en la vida y perdemos su orientación, sus certeros consejos y su entrañable amistad, la de un hombre bueno–.
La sabiduría, como se presupone en el sabio concentrado en sus investigaciones y experimentos, no alejó sin embargo al maestro de las cuestiones cotidianas que afectan a la familia, los amigos, los compañeros, los discípulos y los estudiantes. Para todos tenía cariño, amabilidad, tiempo y atención especial.

En ocasiones solo la pérdida nos hace valorar en su justa medida al familiar, el profesor, el compañero, el amigo. No es el caso. Como consuelo a quienes tuvimos la inmensa fortuna de conocer y tratar a Antonio Rodríguez de las Heras nos queda el hecho de haber sido conscientes todos estos años del privilegio que suponía contar con Antonio, una persona excepcional, entre nosotros.