Reseña publicada en el nº 110 de la Revista Ábaco

Black Lives Matter and music
Orejuela, F. and Shonekan, S. (2018)
Black Lives Matter and Music: Protest, Intervention, Reflection
Indiana University Press. pp126, 2021

Reseña de Dieu-Merci Muvba-Makiese
Arts, Design and Humanities De Montfort university Leicester

Texto traducido al español del original en inglés por Miguel Á. Areces

Aunque se ha publicado en 2018, Black Lives Matter and Music sigue ofreciendo un relato oportuno de la cultura musical estadounidense dentro del contexto político más amplio de las vidas negras. Se publica como una colección de artículos académicos que examinan los espacios políticos ocupados por, y a través de los cuales, se forma la cultura musical estadounidense, proporcionando una óptica en los espacios politizados de los movimientos sociales de las personas de raza negra, afroamericanos, en los Estados Unidos. El libro aborda también las comunidades musicales y el aprendizaje pedagógico de la música.

El libro surge del Departamento de Folclore y Etnomusicología de la Universidad de Indiana, puesto en marcha por las investigadoras de música negra Portia K. Maultsby y Mellonee Burnim. Las colaboradoras enmarcan sus estudios sobre la música negra en un marco más amplio de cambio social y político, ofreciendo una ventana muy necesaria a la vida de los negros, que descubre las condiciones que provocaron y pusieron de manifiesto la necesidad del movimiento Black Lives Matter.

En este contexto, Black Lives Matter se considera una comunidad social de base, impulsada por internet (con mensajes y declaraciones etiquetadas con #BLM), iniciada por Alicia Garza, Opal Tometi, Patrisse Cullors y otros, en respuesta a la violencia institucionalizada y percibida contra los negros estadounidenses, gran parte de la cual fue desencadenada por la absolución del asesino de Trayvon Martin en 2013. A través de la música, este libro proporciona una visión a través de la cual otros podrían considerar la evolución continua de Black Lives Matter en otras áreas como LGBTQ+ y proporcionar un espacio de discusión para inspirar un debate más amplio.

El libro está dividido en dos partes. La parte 1, editada por Stephanie Shonekan, aborda el activismo dentro de las instituciones universitarias. La parte 2, editada por Fernando Orejuela, cubre el movimiento público de carácter más amplio inspirado por Black Lives Matter. Los tres últimos capítulos se dedican a las prácticas musicales vernáculas negras de los últimos cuarenta años (el himno go-go de Chuck Brown “Bustin’ Loose”, que se escucha realmente en cualquier lugar del Washington DC negro, tema del capítulo de Alison Martin, que se grabó en 1979). Los artículos proceden de la investigación de los colaboradores en sus tesis doctorales.

El capítulo inicial, «Black Mizzou: Música e historias un año después», sostiene que los insultos racistas con la palabra N se igualaron en los estudiantes negros de la Universidad de Missouri, y que su uso y aceptación en los versos del hip-hop y en los himnos individuales responden a necesidades particulares. Aquí, Stephanie Shonekan explora la conexión entre la batalla social impulsada por las luchas de los negros y la música negra, durante y después del movimiento de Mizzou. Shonekan se pregunta qué música escuchaban los estudiantes, ya fuese de forma «hipnotizada», estoica y con quién lo hacían y por qué razón.

A través de los resultados de las entrevistas, el libro rastrea la forma en que las listas de reproducción de los estudiantes responden al desprecio y la intolerancia que acechan en los pasillos de la educación superior, en particular para los individuos que cuestionan la institucionalización del establecimiento.

En el capítulo 2 de «Black Matters: Black Folk Studies and Black Campus Life», Fernando Orejuela habla de la escritura en las aulas universitarias, que tiende un puente entre los estudios musicales y los culturales, y la descodificación de la “cultura auténtica”. Esto último se califica con la provisión de «oportunidades para abordar el género, la estética, la cultura y la historia desde una visión del mundo que no privilegia el modelo europeo» (p. 37).

En estos dos primeros capítulos, el lector llega a ver la música negra, el rap y el R&B contemporáneos, principalmente como un sentimiento entre los estudiantes universitarios negros con conciencia política que llena como «banda sonora» la actual ola de liberación negra. Esto se enriquece con el estudio de caso descrito por Shonekan, sobre la lucha de los estudiantes en la Universidad de Missouri, y el relato de Orejuela sobre la pedagogía descolonizadora en la oficina de Etnomusicología y Folclore de Indiana.

Estas cuestiones sirven como una pasarela para saltar de un enfoque en los campus universitarios a culturas musicales urbanas más amplias, proporcionando un doble enfoque de interés. Como resultado, el lector ve la distinción entre el uso de la música actual en el movimiento Black Lives Matter, y la visión actual e histórica de la música vernácula negra, con enfoque más amplio, en los espacios educativos y urbanos.

En su conjunto, el volumen incita al lector a considerar cómo la música vernácula negra en los Estados Unidos refleja los sentimientos y convicciones de sus practicantes; cómo se extienden las voces del subalterno negro. Esto incluye las voces de los campus universitarios, de las calles de Houston (Texas), de los clubes de Washington DC y de los estudios de música de Detroit, y de la conciencia colectiva a través de los medios de comunicación grabados e Internet.

Al concentrarse explícitamente en el activismo estudiantil negro y la pedagogía activista (capítulos 1 y 2) y en la práctica musical vernácula, en lo que respecta a la construcción de la comunidad material y metafísica (capítulos 3 y 5), se presenta un argumento convincente sobre la importancia de la cultura negra. Es más, cómo la lengua vernácula negra es un dispositivo de resistencia. Por ejemplo, Orejuela afirma «sostenemos que el poder de la cultura musical vernácula negra no aborda simplemente formas artísticas, sino que se realiza mejor en el contexto de actividades políticas y cívicas estructuradas» (p. 9)

Mientras Orejuela describe cómo el rap puede ayudar a descolonizar la pedagogía y el espacio curricular, el líder de Denise Dalphond explora los orígenes negros y la música electrónica. Los autores, exponen un sólido argumento para tratar la cultura vernácula en el ámbito académico, como objeto de estudio, como disfraz de auténticas relaciones sociales (identidad individual y de grupo) y como fuente de pruebas empíricas. Proporciona una fuente vital para fomentar la solidaridad transétnica mediante la demostración, el debate y la participación.

El libro tendrá un mayor atractivo para un amplio abanico de estudiantes e investigadores de humanidades, así como de estudiantes de música, que estén en sintonía con el intrínseco enredo entre los sistemas de opresión perdurables a través de la colonización europea, el imperialismo, la explotación capitalista, la producción de cultura y la lente estética a través de la cual se suele analizar la cultura.

Frente a los elevados trabajos de Maultsby y Burnim (Issues in African American Music: Power, Gender, Race, Representation, 2017) y Oware (2018, I Got Something to Say: Gender, Race, and Social Consciousness in Rap Music), este volumen es particularmente notable en su tratamiento del movimiento durante un período más largo. La contribución única de este libro es la visión de la música y la cultura vernácula negra a través de la lente educativa, y la exploración de esta frente a la educación institucionalizada estadounidense, que proporciona una visión rica y original.

Aunque este libro no es un estudio cualitativo en profundidad sobre la música de y para el Black Lives Matter, sirve como un breve catálogo de investigaciones contextuales sobre cómo se construye social, espacial y políticamente la música negra.

Bibliografía

  • OREJUELA, F. y SHONEKAN, S. (2018). Black Lives Matter y la música: Protesta, Intervención, Reflexión. Indiana university Press.
  • MCCORD, David J., ed. 1840. The Statutes at Large of South Carolina, Vol. 7: Containing the Acts Relating to Charleston, Courts, Slaves, and Rivers. Columbia, SC: A.S. johnston.
  • OWARE, Matthew. 2018. I Got Something to Say: Gender, Race, and Social Consciousness in Rap Music. Cham, Suiza: Palgrave Macmillan. https://doi. org/10.1007/978-3-319-90454-2
Reseña publicada en el nº 110 de la Revista Ábaco