Extracto del artículo publicado en el nº 107 de la Revista Ábaco

Roberto García Sánchez
Psicólogo general sanitario, tutor y docente
Departamento de psicología clínica, psicobiología y metodología Universidad de La Laguna

Algunos datos sobre los efectos de la naturaleza en nosotros

Como todos sabemos, el contacto con la naturaleza o estar presente en un espacio verde puede reducir el estrés en el organismo. Por ejemplo, una gran cantidad de estudios han demostrado que caminar por el bosque o áreas verdes puede reducir los niveles de cortisol en sangre, la presión arterial y la frecuencia cardíaca, reduciendo así el estrés, mejorando la salud física y mental y mejorando el estado de ánimo.

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Stanford y la Universidad de Tulsa ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), confirma que una forma eficaz de prevenir la depresión puede ser tan simple como pasear por un parque natural cercano a nosotros.

En los últimos años, se han realizado cientos de investigaciones que vinculan el ejercicio físico moderado con la salud emocional. Algunos de estos estudios han demostrado que la simple conducta de caminar puede reducir el riesgo de trastornos mentales como la depresión. Otro de los estudios mostró específicamente que, en comparación con los participantes que caminan en un entorno urbano ajetreado, las personas que caminaron durante 90 minutos en un espacio natural tenían menos actividad en ciertas áreas cerebrales, y dicha actividad estaba relacionada con el siguiente factor: depresión. Estos resultados pueden ayudar a promover la construcción de ciudades más habitables, con más espacios verdes que permitan la posibilidad de salir mentalmente de la urbe y facilitar el acceso a la naturaleza para todos los que viven en la misma.

La investigación científica ha señalado en innumerables ocasiones la relación entre caminar en espacios naturales y reducir el riesgo de depresión. Por ejemplo, en 2012, un grupo de científicos de la Universidad de Stirling en Escocia publicó una revisión de múltiples encuestas en la revista Mental Health and Physical Activity que confirmó esta relación positiva.

De manera similar, un estudio publicado en el American Journal of Preventive Medicine por el equipo de Kristiann Heesch de la Universidad Tecnológica de Queensland (Australia) sugirió que el ejercicio de intensidad moderada o caminar puede mejorar la calidad de vida. En este estudio australiano, los participantes que realizaron 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada (tenis, gimnasia aeróbica, natación o baile) o caminaron 200 minutos a la semana, informaron tener mayor cantidad de energía, lo cual producía un impacto altamente significativo en la realización de actividades sociales, sentirse mejor emocionalmente y no estar limitado por los efectos de la depresión, al menos durante los tres años posteriores.

Respondiendo a la pregunta sobre si existe una inteligencia naturalista

La inteligencia emocional está formada por la teoría de las «inteligencias múltiples» del Dr. Howard Gardner de la Universidad de Harvard. Él afirmó (Multiple Intelligences, 1983) que las personas poseen 7 tipos de inteligencia que nos conectan con el mundo. Grosso modo, estas inteligencias son:

  • Inteligencia lingüística: es la inteligencia relacionada con nuestra capacidad lingüística, fluidez verbal, comprensión.
  • Inteligencia lógica: está relacionada con el desarrollo del pensamiento abstracto, es precisa y está organizada a través de pautas o secuencias.
  • Inteligencia musical: está directamente relacionada con la técnica y el ritmo musicales.
  • Inteligencia visual-espacial: capacidad para integrar elementos, percibir y ordenar elementos en el espacio, y poder establecer relaciones metafóricas entre ellos.
  • Inteligencia cinestésica: abarca todo el contenido relacionado con el deporte, incluidos cuerpos y objetos y reflejos.
  • Inteligencia interpersonal: significa la capacidad de establecer relaciones con los demás.
  • Inteligencia intrapersonal: se refiere a la comprensión de uno mismo y de todos los procesos relacionados, como la autoconfianza y la automotivación.

El artículo completo está disponible en el número 107 de la Revista Ábaco.
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