IMAGEN: Viñeta del universo Blade Runner, por Andrés Guinaldo
➔ Resumen del artículo publicado en el nº 127 de la Revista Ábaco
José Luis González Quirós
Profesor Jubilado de Filosofía de la Universidad Complutense y la Universidad Rey Juan Carlos
José Luis González Quirós articula una crítica profunda a la tendencia contemporánea de antropomorfizar los sistemas algorítmicos. Su análisis busca deslindar el «cálculo», procedimiento mecánico y preciso, de la «decisión», actividad intrínsecamente ligada a la conciencia, la libertad y la responsabilidad. El autor sostiene que la equivalencia entre IA e inteligencia humana es un error categorial nacido de una confusión entre capacidad de procesamiento y autocomprensión.
El texto recorre la historia de la computación desde Leibniz y Turing hasta la explosión de los modelos de lenguaje actuales. González Quirós critica el entusiasmo «inflado por titulares grandilocuentes» que oculta que sistemas como ChatGPT operan bajo curvas de probabilidad, careciendo de un modelo del mundo físico o conceptual. La inteligencia, afirma, no reside en un cerebro aislado, sino en un sujeto corpóreo operatorio que interactúa con la realidad.
La distinción fundamental que da título al artículo se detalla en este pasaje:
««Calcular» como algo diferente a «decidir» pretende establecer una distinción entre aquello que puede ser producto de una máquina, de cualquier software o algoritmo, de aquello que habría que reservar, al menos en principio, a un ser consciente que ejerce una libertad de juicio y de acción para decidir aquello que quiere pensar, decir o hacer. […] la actividad consciente de los humanos y la complejidad de nuestro sistema nervioso, es algo más que la capacidad de manipular símbolos, poseemos unas formas de intuición y de habilidades cognitivas ligadas a nuestra forma corporal…».
González Quirós concluye que, por muy sofisticadas que sean las «calculadoras lingüísticas» actuales, carecen de intencionalidad semántica. El peligro real no es una rebelión de las máquinas, sino que ciertos hombres controlen a otros a través de la opacidad algorítmica. La filosofía debe, por tanto, recordar que el ser humano no es un objeto de ciencia y que la verdadera decisión es un acto que trasciende cualquier suma de probabilidades.
El artículo completo está disponible en el número 127 de la Revista Ábaco.
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