Presentación
La educación contemporánea se enfrenta a un desafío sin precedentes: preparar a los estudiantes para un mundo cada vez más mediado por la tecnología y, en particular, por el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial (IA). Este desafío resulta especialmente relevante en el ámbito de la filosofía, una disciplina que ha reflexionado históricamente sobre la racionalidad, el conocimiento, el juicio, la ética y la singularidad humana, y que, sin embargo, nunca ha podido ni querido pensarse al margen de los problemas científico-técnicos que configuran cada época. La IA no constituye, por tanto, un objeto externo o accidental para la filosofía, sino un fenómeno que interpela directamente a sus categorías fundamentales y a su función formativa.
Al mismo tiempo, la rápida expansión de sistemas algorítmicos capaces de producir textos, imágenes, decisiones automatizadas o recomendaciones normativas ha reactivado viejas preguntas filosóficas bajo nuevas condiciones técnicas: ¿qué significa pensar?, ¿en qué consiste juzgar?, ¿puede una máquina conocer, decidir o incluso tener experiencias?, ¿es legítimo delegar en sistemas artificiales tareas cognitivas, evaluativas o morales?, ¿qué ocurre con dimensiones como el cuerpo, la afectividad o la responsabilidad cuando el conocimiento se traduce en datos y cálculos? Estas cuestiones no solo afectan a la investigación filosófica, sino también —y de manera decisiva— a la enseñanza de la filosofía y a su papel en la formación crítica de los estudiantes.
En este contexto se sitúa la labor desarrollada en los últimos años por el Grupo de Innovación Docente en Filosofía de la Universidad Rey Juan Carlos, cuyos proyectos han tenido como objetivo promover un uso crítico, reflexivo e informado de la inteligencia artificial en el ámbito educativo, evitando tanto el rechazo tecnófobo como la aceptación acrítica de sus promesas.
El presente número monográfico de la revista Ábaco recoge y amplía las reflexiones surgidas en la jornada de conferencias celebrada en la Universidad Rey Juan Carlos el 13 de noviembre de 2025, concebida asimismo como un homenaje intelectual y una reivindicación de la importancia del reciente libro de Víctor Gómez Pin, El ser que cuenta. La disputa sobre la singularidad humana (2025), que funcionó como referente teórico y como hilo conductor de muchas de las ponencias.
El volumen se abre con el texto de Víctor Gómez Pin, «¿Cabe atribuir a un algoritmo la capacidad de juzgar?», que establece uno de los marcos conceptuales más exigentes del monográfico. A partir de una distinción tripartita de la inteligencia —cognoscitiva, ética y estética—, el autor plantea la pregunta por la posibilidad de que un ente maquinal pueda emular la complejidad del juicio humano en sus diferentes modalidades. Frente a las evaluaciones simplificadoras del rendimiento algorítmico, Gómez Pin propone lo que denomina un auténtico «test de Kant», que exigiría no solo capacidad descriptiva y predictiva, sino también tensión epistemológica, competencia axiológica y juicio sobre lo bello y lo sublime. El texto invita así a repensar los límites de la emulación maquinal desde una concepción robusta del juicio humano.
En diálogo crítico con esta perspectiva, Ignacio Gómez de Liaño, en «Inteligencia natural, inteligencia artificial», ofrece una reflexión anclada en experiencias pioneras de computación artística desarrolladas a comienzos de los años setenta. A partir de estos trabajos, el autor defiende que la llamada inteligencia artificial no posee ni inteligencia ni creatividad propias, sino que funciona como una simulación instrumental de procesos concebidos por la inteligencia humana. La metáfora teatral que recorre el texto subraya el carácter representacional y derivado de la IA, al tiempo que señala sus profundas consecuencias sociales y laborales, así como las limitaciones de una inteligencia humana reducida a la mera ejecución técnica.
El artículo de José Luis González Quirós, «Calcular o decidir», examina críticamente el alcance y los límites de la inteligencia artificial (IA) desde una perspectiva filosófica, estableciendo una distinción fundamental entre el cálculo, propio de los sistemas algorítmicos, y la decisión, entendida como una actividad inseparable de la conciencia, la libertad y la responsabilidad humanas. Frente al entusiasmo cultural y mediático que presenta a la IA como una forma emergente de inteligencia equiparable o superior a la humana, el autor sostiene que dicha equiparación descansa en una confusión conceptual entre inteligencia y conciencia.
Desde una perspectiva introductoria pero sistemática, Ernesto Baltar, en «La necesidad de la filosofía ante los retos de la inteligencia artificial», reivindica el papel insustituible del análisis filosófico en un debate público frecuentemente dominado por la vaguedad conceptual y el sensacionalismo. El artículo se propone clarificar el concepto mismo de IA, examinar los principales modelos filosóficos y científicos que la interpretan —con especial atención al modelo del agente racional— y plantear los problemas filosóficos y éticos fundamentales que emergen de su desarrollo y aplicación.
La cuestión de la experiencia y la subjetividad artificial es abordada por Joaquín Fernández Mateo en «¿Pueden tener experiencias las futuras inteligencias artificiales?». El autor subraya que la IA actual no constituye una simple versión acelerada del pensamiento humano, sino una forma de computación estadística con capacidades y limitaciones específicas. No obstante, el texto explora la plausibilidad teórica de formas de subjetividad artificial desde enfoques funcionalistas o computacionales, abriendo un espacio de reflexión más allá de la conciencia fenomenológica humana.
En el ámbito educativo, Laura Bujalance, con «Pensar sin delegar: pensamiento crítico e inteligencia artificial desde una perspectiva filosófica», analiza los efectos de la IA generativa en la formación universitaria. Su tesis central sostiene que el problema no reside en la tecnología en sí, sino en las condiciones pedagógicas que favorecen —o dificultan— el ejercicio del pensamiento crítico. La filosofía aparece aquí como un espacio privilegiado para resistir la delegación acrítica del juicio y clarificar qué significa realmente aprender a pensar.
El artículo de Elena del Castillo, «Cómo piensan las máquinas según Víctor Gómez Pin», profundiza en las tesis del autor homenajeado, mostrando cómo sus reflexiones obligan a replantear conceptos como pensar, conceptualizar y aprender. El texto destaca la necesidad de analizar los procesos algorítmicos sin proyectar sobre ellos categorías humanas mal definidas, lo que permite situar con mayor precisión el debate sobre el pensamiento maquinal.
La dimensión ética ocupa un lugar central en el trabajo de Paula Brel, «Ética artificial: apología de Kant, Bentham y Mill en la era de la posverdad». Frente a la tentación de delegar la deliberación moral en sistemas artificiales, la autora defiende la vigencia de los grandes sistemas éticos modernos como marcos normativos capaces de orientar la acción humana en un contexto de desorientación y precariedad moral.
Por su parte, Paula Lázaro, en «El olvido del cuerpo, lo cualitativo y la dimensión afectiva del conocimiento en la era de la inteligencia artificial», ofrece una crítica a la racionalidad instrumental que subyace a muchas concepciones de la IA. El texto reivindica una inteligencia encarnada, afectiva y relacional, subrayando la importancia de la empatía, la vulnerabilidad y el cuidado, así como el papel de una educación filosófica que revalorice estas dimensiones.
Por último, Carlos M. Madrid Casado, en «¿Piensa o siente la inteligencia artificial?», propone una apertura de la «caja negra» de los sistemas actuales de IA, analizando tanto las redes neuronales como los grandes modelos de lenguaje. Su conclusión, claramente negativa respecto a la conciencia o el sentir de estos sistemas, refuerza la importancia del argumento de la corporalidad y contribuye a desmitificar ciertas narrativas contemporáneas sobre la inteligencia artificial.
En conjunto, los trabajos reunidos en este número monográfico muestran que la inteligencia artificial no solo plantea desafíos técnicos, sino que exige una reflexión filosófica rigurosa y una renovación de la enseñanza de la filosofía como espacio crítico, formativo y humanizador en la era digital.
Ernesto Baltar
Doctor en Filosofía
Profesor Contratado Doctor
Universidad Rey Juan Carlos
Coordinador de este número de Ábaco
Sumario
La inteligencia artificial y la enseñanza de la filosofía
¿Cabe atribuir a un algoritmo la capacidad de juzgar?
Víctor Gómez Pin
Inteligencia natural, inteligencia artificial
Ignacio Gómez de Liaño
Calcular y decidir
José Luis González Quirós
La necesidad de la filosofía ante los retos de la inteligencia artificial
Ernesto Baltar
¿Pueden tener experiencias las futuras inteligencias artificiales?
Joaquín Fernández-Mateo
Pensar sin delegar: pensamiento crítico e inteligencia artificial desde una perspectiva filosófica
Laura Bujalance
Cómo piensan las máquinas según Víctor Gómez Pin
Elena del Castillo Gil
Ética artificial: apología de Kant, Bentham y Mill en la era de la posverdad
Paula-Rosell Brel Borgoñós
El olvido del cuerpo, lo cualitativo y la dimensión afectiva del conocimiento en la era de la inteligencia artificial
Paula Lázaro
¿Piensa o siente la inteligencia artificial?
Carlos M. Madrid Casado
Textos urgentes
El patrimonio industrial en América Latina y el Caribe. Una aproximación a través de los coloquios
Camilo Contreras Delgado
Transtextualidad
Los riesgos de la inteligencia artificial desde una perspectiva evolucionista
Roberto García Sánchez
Donde la soledad despierta
Carlos Sánchez Pérez
Crónica y crítica de la cultura
Elogio del recibimiento. Hacia una escuela no competencial
David Porcel Dieste
Laura Vinogradova. En la niebla oscura del río
José de María Romero Barea
Obituario. Cuando Habermas se sentó frente a Ratzinger
Eduardo Infante Perulero
Críticas de libros
- Una teoría crítica de la inteligencia artificial, de Daniel Innerarity {por Nacho F. Castro}
- Animales, ocio y ciudad. Espectáculos populares, peleas de gallos y otros animales en la historia de Gijón, de Luis Miguel Piñera y Rafael Suárez-Muñiz {por Miguel Álvarez Areces}
- Esclavos del algoritmo. Manual de resistencia en la era de la inteligencia artificial, de Laura G. de Rivera {por Nacho F. Castro}
- Arca, de Ricardo Menéndez Salmón {por José Parejo Mota}
- ¿Ética o ideología de la inteligencia artificial? El eclipse de la razón comunicativa en una sociedad tecnologizada, de Adela Cortina {por Nacho F. Castro}
