¿Ética o ideología de la inteligencia artificial? El eclipse de la razón comunicativa en una sociedad tecnologizada | ✎ Reseña por Nacho F. Castro

Reseña publicada en el nº 127 de la Revista Ábaco

¿Ética o ideología de la inteligencia artificial? El eclipse de la razón comunicativa en una sociedad tecnologizada
Adela Cortina
Paidós. Barcelona, 2024 256 páginas, 19,85 euros.

Para una ética de los entornos digitales o la apuesta por la primacía de la razón comunicativa

Adela Cortina Orts pertenece a esa primera generación de grandes académicas de la Ética, junto a Victoria Camps o Esperanza Guisán, previas a Amelia Valcárcel… Y es uno de los máximos referentes de dicho campo… Catedrática Emérita de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y Directora del Máster y del Programa de Doctorado Interuniversitario «Ética y Democracia», así como de la Fundación ÉTNOR (Ética de los Negocios y las Organizaciones), fue, de hecho, la primera mujer en ingresar en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas… Y también fue Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2007 (con Ética de la razón cordial) y Premio Nacional de Ensayo 2015 (con ¿Para qué sirve realmente la ética?), convirtiendo su Aporofobia: el rechazo al pobre (2017) en un verdadero fenómeno dentro de los ensayos académicos… Ahora, implantada su reflexión en el presente, muy próxima ya a las ocho décadas de experiencia vital, apunta su enfoque analítico sobre los retos éticos ante los que nos sitúa la Inteligencia Artificial para alertarnos, muy especialmente, de los peligros que supone ésta para la democracia.

Decía el Dr. Randall Mindy, personaje interpretado por Leonardo DiCaprio en Don’t Look Up (Adam McKay, 2021, con guión de David Sirota y el propio director) que «No todo tiene que sonar puñeteramente ingenioso, bonito o agradable continuamente. A veces tenemos que ser capaces de poder decirnos cosas unos a otros»… Y acaso ese sea el espectro que la mirada de Adela Cortina detecta en la IA: las quiebras y languideces de la comunicación verdaderamente humana (que no siempre será ingeniosa, bonita o agradable si quiere decir cosas relevantes para quienes la están usando).

La IA, lo vemos cada día, ha nacido luminosas esperanzas y sombríos recelos, provocando tantos fervores como desconfianzas; pero si una cosa hay en la que converjan unas y otras perspectivas es, por excelencia, la necesidad de articular una ética capaz de amparar y dotar de autonomía lo humano y la naturaleza en su relación con las máquinas y sus algoritmos… Y es que, en pleno ejercicio de prospectiva, no siempre crítica ni informada, nos encontramos con quienes atribuyen a la IA el potencial para acabar con las enfermedades (o la misma muerte, sin hacer mucho caso al José Saramago de As intermitências da morte, 2005) en una «especie superior» podrá vivir en un «nuevo mundo» de paz y felicidad; y, frente a ellos, con quienes pregonan la inevitable inercia tecnológica hacia un huxleyano mundo feliz o un orwelliano 1984 distópicos.

Pero la autora se situará, singularmente, ante las miradas más optimistas para evaluar si su planteamiento y perspectiva es «ético» o meramente «ideológico»… En realidad, parece evidente que, con frecuencia, se está haciendo pasar por ciencia lo que no lo es sino una tecnología que atrae grandes inversiones con intereses de control y/o poder, que puede llegar hasta el pulso mismo por el poder mundial… Esta cuestión, nada menor, cobra especial relevancia cuando se combina, en lo inmediato, en el espacio público, con la primacía de la razón estratégica, preteriendo (hasta anular, en ocasiones) la razón comunicativa.

Y esto, por supuesto, constituye una «mala nueva» para cualquier pretensión de fortalecimiento de la democracia, cuyo carácter necesariamente deliberativo se encuentra ya fuertemente amenazado en el contexto mundial contemporáneo (también, claro, en el local, nacional, continental o en el mundo hispanohablante).

La claridad conceptual y la sólida argumentación propias de la práctica analítica de la filosofía que es costumbre en Adela Cortina, le permitirá ir penetrando en los aspectos esenciales del debate público sobre la IA: el papel de los deberes éticos en las tecnociencias, la geoestrategia del poder en un tiempo tecnocrático, los retos de la robótica en el contexto humano, las nuevas concepciones de la libertad en los entornos digitales o las consecuencias individuales y colectivas del control del espacio público por los algoritmos (al servicio de los poderes tecnológicos).

Todo sea por poder seguir diciéndonos cosas, en cualquier contexto o situación humana… ¡Aunque no sean tan ingeniosas, bonitas o agradables como las que acostumbra a decirnos cualquier IA!

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