Gerardo del Cerro Santamaría
United States Fulbright Award Recipient (Urban Planning)
Visiting Scholar, London School of Economics, Spring 2020

La geografía económica del conocimiento tiene su arquetipo en los clusters de actividad tecnológica y científica de alto nivel y alto valor añadido de las ya tradicionales tecnópolis. Más recientemente, la creciente importancia de la economía de la innovación en las áreas urbanas y los deseos de muchas empresas de facilitar mejores condiciones de vida al talento y know-how que intentan atraer a sus plantillas, ha venido generando la formación de distritos de innovación en muchas urbes del planeta.

Los innodistritos (distritos de innovación) son “áreas geográficas urbanas donde las instituciones y compañías de vanguardia se agrupan y se conectan con empresas nuevas, incubadoras de empresas y aceleradores. Los distritos de innovación compactos, accesibles al tránsito y con infraestructura de alta tecnología fomentan la colaboración abierta, promueven el agrupamiento del talento y ofrecen lugares atractivos para vivir”.

En algunos casos, como el de Barcelona @2, se basan en un esfuerzo de planificación e inversión dirigida por el gobierno, bajo la premisa de que los distritos de innovación pueden ser herramientas eficaces para la regeneración urbana y el desarrollo económico. La creación de un distrito de innovación suele ser “un intento de que la ciudad aproveche sus fortalezas y recursos para emerger como un centro de innovación en la economía del conocimiento”.

Los distritos de innovación contienen activos económicos, físicos y de redes o clusters, y siguen un modelo de triple hélice mediante el cual los empresarios se vinculan con universidades y centros de investigación para promover ideas y prácticas innovadoras respaldadas, aunque no siempre, por fondos gubernamentales. Las universidades, a su vez, crean nuevas oportunidades de investigación y desarrollo y promueven el aumento de ingresos.

El capital, la tecnología y el entorno construido constituyen activos tangibles en el desarrollo del distrito de innovación. La densidad intelectual, la innovación de impacto y las redes sociales y económicas son los activos intangibles. La proximidad física y la densidad pueden promoverse de forma planificada. Crear un espíritu emprendedor, sin embargo, exige también fomentar aspectos sociales, culturales y de comportamiento de crucial importancia, que tienen que ver con procesos sociales intangibles a largo plazo, como la calidad de la educación, la formación de liderazgo o la ética empresarial.

Entre los requisitos para la creación exitosa de distritos de innovación encontramos el valor de la colaboración entre las partes interesadas y los inversores. La innovación más poderosa y efectiva se origina hoy día en la colaboración, el intercambio de ideas, la combinación de disciplinas y las estrategias de disrupción tecnológica.

La colaboración efectiva, multidisciplinaria y abierta requiere densidad intelectual (concentración de actores cualificados y talento), diversidad, estrecha proximidad, redes sólidas y asociaciones entre ciudadanos, empresas, laboratorios, instituciones académicas e inversores.4Por ello, la eficiencia de los innodistritos mejora si están integrados, o al menos alineados en metas y objetivos, en los sistemas de innovación regionales y nacionales, y si su planeamiento y gestión incluye actores o stakeholders externos al propio ecosistema de innovación.

Los innodistritos se asocian a una cierta promesa de sostenibilidad frente a otras alternativas de desarrollo urbano centradas en la inversión financiera y la especulación inmobiliaria. Estas últimas aún se benefician de una estructura de incentivos claramente favorable, que limita, por el momento, optimizar las posibilidades de las inversiones industriales intensivas en conocimiento.

En lugar de perseguir principalmente objetivos de crecimiento poco realistas a través de grandes proyectos intensivos en capital (por ejemplo, megaproyectos), las ciudades y regiones pueden optar por integrar sus iniciativas de innovación en su contexto local, historia y cultura y fomentar sus fortalezas para abordar prioridades tales como viviendas asequibles, accesibilidad a los servicios públicos y educación, pudiendo así crear un impacto exponencial positivo y sostenible a largo plazo.

Los innodistritos representan la urbanización de la economía del conocimiento, en torno a los vínculos entre ciencia, tecnología, innovación y sostenibilidad y las promesas que albergan estas ideas y prácticas. Para sus detractores, los innodistritos son inútiles desde un punto de vista ecológico, inciertos desde el punto de vista económico, contraproducentes desde el punto de vista de los hábitos, o incluso simplemente albergan falsas promesas en una era de incertidumbre y precarización.

Por ejemplo, la ubicación y el atractivo residencial de los nuevos vecindarios pueden generar nuevas presiones de vivienda que excluyen a algunas de las poblaciones desfavorecidas .La mezcla social no está garantizada de ninguna manera por la diversidad residencial: “Los estudios sociológicos clásicos muestran que ni la homogeneidad social ni la heterogeneidad social garantizan que los individuos realmente socializarán”.

Muchos distritos de innovación subrayan su orientación ecológica y de sostenibilidad medioambiental. Sin embargo, muy frecuentemente el enfoque de las relaciones ecológicas dentro del innodistrito refleja una estructura de ghetto que funciona de forma aislada respecto del entorno exterior. Las sinergias deben proyectarse de forma reticular a las condiciones exteriores del medio urbano. Si el ecodistrito permite sinergias exclusivamente auto-referenciales, sus objetivos de desarrollo urbano y sostenibilidad quedan en entredicho, como ocurre, entre otros casos, en Masdar City.

Supuestamente, los distritos de innovación tienen el potencial de restaurar la promesa de calidad de vida en los vecindarios, el valor de la sociabilidad, la solidaridad, la densidad y la identidad; se presentan así como proyectos sostenibles. Sin embargo, la compresión de la sostenibilidad que aparentemente promueven los innodistritos requiere un análisis cuidadoso.

Componentes de sostenibilidad en innodistritos

El logro de la sostenibilidad medioambiental no garantiza en sí mismo la sostenibilidad de un innodistrito. Este objetivo ha de perseguirse de una manera integral y holística. Una forma de hacerlo es utilizar la noción de “múltiples factores de éxito” y tener en cuenta

  1. la sostenibilidad medioambiental, promovida por la infraestructura sostenible y la creación de “zonas de desarrollo sostenible” en las que se integrarían los innodistritos
  2. la sostenibilidad en el diseño y la planificación del innodistrito
  3. la sostenibilidad en la gestión
  4. la sostenibilidad institucional, encaminada a la integración de todos los stakeholders relevantes
  5. la sostenibilidad socioeconómica, a partir de un alineamiento estratégico de los objetivos del innodistrito con las políticas urbanas, regionales e incluso nacionales.

Así,un innodistrito se puede definir como sostenible si se planifica y ejecuta para tener en cuenta la capacidad, la adaptabilidad, la resiliencia, la diversidad y el equilibrio de su ecosistema urbano. Consideramos la sostenibilidad como un proceso orgánico que incluye el medio ambiente, la economía y la comunidad: forma y eficiencia (factores ambientales en diseño, arquitectura, ingeniería y construcción), así como políticas (planes y prácticas urbanas que apuntan explícitamente a mantener y mejorar el bienestar social y económico de los ciudadanos).

Sostenibilidad medioambiental

Infraestructura sostenible

Las ciudades tienen la oportunidad de elevar la calidad de la infraestructura urbana para salvaguardar el entorno natural y abrir la puerta a la próxima fase de desarrollo socioeconómico. La columna vertebral de la próxima fase de desarrollo de infraestructuras debería ser el enfoque sistémico, en el que los responsables de planificación han de saber integrar todos los subsistemas de infraestructura mediante la tecnología y los protocolos de toma de decisiones necesarios para obtener información en tiempo real sobre precios de conservación y gestión de la demanda. Ello puede permitir utilizar de forma eficiente las sinergias entre
subsistemas, que funcionan de forma autónoma pero interrelacionada.

Los proveedores y expertos de infraestructura con sólida experiencia en estas áreas deben estar preparados para lograr estándares de rendimiento de infraestructura más altos en los próximos años. El estímulo y la financiación de los gobiernos también serán críticos. Los gobiernos centrales pueden redoblar su compromiso con la sostenibilidad medioambiental al continuar persiguiendo objetivos agresivos de conservación de recursos y productividad económica, y respaldando esos esfuerzos con fondos para la inversión en infraestructura.

Zonas de desarrollo sostenible

Algunos países como China han tomado medidas para designar “zonas de desarrollo sostenible”. A principios de 2019, el gobierno chino aprobó tres zonas de desarrollo sostenible, que implementarán los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de las Naciones Unidas: Shenzhen, Guilin y Taiyuan.Shenzhen es el motor de innovación de China. Esta zona integrará tecnologías en el tratamiento de aguas residuales, la utilización de residuos, la restauración ecológica y la inteligencia artificial para resolver problemas desde la gestión de recursos hasta la contaminación.

Guilin se centrará en las innovaciones que abordan la desertificación, creando soluciones que puedan ser replicadas por otras regiones que se enfrentan a la amenaza de expansión de los desiertos en zonas pobladas. La zona de desarrollo sostenible de Taiyuan, dirigida a combatir la contaminación del aire y el agua, fomentará soluciones innovadoras que pueden ser replicadas por regiones que dependen de la extracción de recursos.

El artículo completo está disponible en el número 104 de la Revista Ábaco.
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