Arca | ✎ Reseña por José Parejo Mota

Portada del libro Arca

Reseña publicada en el nº 127 de la Revista Ábaco

Arca
Ricardo Menéndez Salmón
Seix Barral, biblioteca breve Barcelona 2026 472 páginas, 23 x 13 cm. 21,75 €
ISBN 9788432249310

«Comprendí que el mal es una de las palabras más cortas y uno de los viajes más largos» (Arca)

Hablamos de una novela de novelas. El protagonista de esta novela, que es el narrador que nos la cuenta, tiene la facultad, el don, de ver lo sucedido en el pasado con apenas tocar un objeto. Un poderoso fondo de inversión lo contrata para resolver un misterio, o tal vez varios, que han sucedido en un conocido palacio de Venecia. Allí se instala para llevar a cabo una original investigación y allí sucederán cosas sorprendentes.

Estamos en la Venecia del 2030, y, a la vez que en otros lugares de Europa, comienzan a producirse una serie de acontecimientos inauditos, o no tan inauditos. Estamos en una Venecia que se ha convertido en un teatro, en un trampantojo que se desmorona, que se cae a pedazos, hundiéndose en el mar. Todo está al borde de un gran cataclismo y las noticias en otras partes del mundo tampoco son muy tranquilizadoras ¿no les suena esto a algo muy actual?.

Ricardo Menéndez Salmón, ha escrito, sin duda ninguna, su novela más ambiciosa y completa. Me atrevo a decir, quizás, su mejor novela: Arca, una original “síntesis trascendental” que, parafraseando a Kant, asume y resume, en sus líneas de fuerza, en sus categorías fundamentales, toda una trayectoria, formal y temática, de un autor claramente consolidado, no solo en Europa. Arca supone también un brillante paso adelante. Salmón mantiene y aumenta su sólida reputación literaria de indagador, de creador de una literatura de ideas, de una escritura ética, crítica y reflexiva, además de bella. Y como corresponde a una obra de madurez y a la marca de la casa, nos regala una novela necesaria, una actual y lúcida meditación sobre el destino de Europa, sobre el mal y otras caras de la incertidumbre que vivimos.

Escribe, honor a la pasión del lenguaje, con la prosa precisa y preciosa, con esa escritura medida, trabajada a que nos tiene acostumbrados. Escribe con esa intensa exigencia que tienen siempre sus textos. Aceptando y practicando (P. Michon nos contempla) ese misterio, esa pasión, esa fuerza que tiene la lengua, tanto lo escrito como lo leído. Además, como en tantas ocasiones, nos plantea que esa lectura debe ser atenta y comprometida.

Arca nos envuelve en una atmósfera embriagadora, llena de imágenes, de sorpresas, de evidencias y de sombras. En este sentido, llamo la atención de los lectores tanto sobre el título como sobre la misma portada del libro. He comentado en otras ocasiones que en la obra de este escritor nada es inocente, todo habla, todo comunica, tanto esa cabeza, ese rostro como la misma palabra: Arca, que resuena en ”caja”, como casa. Esas cajas, donde nacemos, vivimos y morimos, y amamos. Novela, como caja que contiene otras cajas, novela que contiene otras novelas. Europa continente que tiene dentro Venecia, a su vez tiene un palacio, y una habitación que reúne historias, rostros, presencias, fantasmas, en un mundo al borde del colapso, de ese gran acontecimiento, que asombra y también deslumbra. Ante nosotros el escritor despliega un atractivo e inquietante mundo de metáforas, símbolos, visiones que nos embriaga y nos prende. De esta manera nuestro goce lector está, lo aseguro, bien asegurado.

El espacio, el tiempo se dislocan, se muestran y nos seducen envolviéndonos. También el arte, la belleza y su sentido redentor ante el desastre, y el dolor y hasta los fantasmas “algo que no descansa, metáfora, mensaje…”, como advirtió Salmón, de viva voz, hablando de su novela.

Todo esto y más nos trae Arca. Pienso en esta obra, como en ninguna otra de su ya consolidada trayectoria, ha conseguido, decía, un equilibrio tan atractivo como proporcionado entre ficción, realidad, ideas. Y estimo también que en ella nos ofrece un manejo muy amplio y hábil de géneros literarios: gótica, negra, distópica y hasta histórica. Pone todos estos caminos al servicio de esta apasionante y envolvente novela de ideas. Es una obra definitiva y definitoria, como afirmaba Pablo Neruda de las obras importantes, esas que marcan momentos claves en la escritura de un creador.

Y en esta común consideración rescato comentarios como los de Domingo Rodenas en el Periódico de Cataluña “hay escritores que se ganan el derecho a ser leídos para siempre porque han demostrado que tienen cosas que decir, uno de ellos es Ricardo Menéndez Salmón”, o bien Eloy Tizón “en la estela de los grandes indagadores europeos- como Bergman y Haneke- que han hecho del desconsuelo un destino y de la negativa a acomodarse una disciplina de lucidez”.

Así que no se pierdan esta novela de novelas. Léanla, que no se van a arrepentir.

Scroll al inicio