Laura Vinogradova: En la niebla oscura del río | ✎ Reseña por José de María Romero Barea

Artículo publicado en el nº 127 de la Revista Ábaco

José de María Romero Barea
Profesor, poeta y periodista cultural

Una siniestra presencia de fondo se revela solo en breves destellos de detalle o inferencia, aunque proyecta una sombra cada vez más profunda sobre todo lo que ocurre a Rute, heredera de una casa junto al río, cuyo propósito y significado surge intrincadamente ligado a un todo mayor cuya forma final es incognoscible: «La corriente no arrastra a Rute, pero tampoco le permite quedarse parada tranquilamente en un lugar».

Se deja llevar por la lógica onírica el relato La hermana del río (2020; La Tortuga Búlgara, colección Horizontes: narrativa, 2025; Traducción del letón de Rafael Martín Calvo). Sus mejores escenas están animadas por una vibrante sensación de anticipación, mientras las imágenes giran y se reflejan en el espejo gigante sobre el espacio de juego: «La vida de las personas comienza con la infancia».

Lo que nos ofrece la autora letona Laura Vinogradova (1984) es un estudio de costumbres: la tensión entre lo que creemos y cómo nos comportamos, lo que vemos y lo que ignoramos, a qué (y a quién) traicionamos para conseguir lo que queremos. Eso es lo que mantiene la tensión de la novela donde «Lukass traza círculos en el agua con un carrizo seco».

La convicción de que merece la pena plantear la pregunta que nos incomoda ofrece justo lo que promete: una novela de fricción y paranoia, de desconfianza armada y deseo enclaustrado, el que sienten la vecina Matilde, el niño Lūkass, el impenetrable Kristofs: «Rute nada y piensa en Kristofs. De repente, el río se vuelve salado, como su mar. Rute siente la sal del mar en sus mejillas».

La saga de la autora de los libros de relatos Izelpas (Exhalaciones, 2018) y Lāču kalns (La Colina del Oso, 2018) es debidamente claustrofóbica, propulsiva e irónica. Un complicado equilibrio se alcanza en brazos de la claridad compositiva. Pero lo que perdura en la narración de Vinogradova es un enigma sumido en su propio misterio: «Entre Rute y su madre corre un río helado. El hielo es tan grueso que la corriente no logra arrastrarlo».

En la noche ocluida, donde los sueños y la realidad se difuminan, tiene lugar el enloquecedor bucle del tiempo y la memoria de este Premio de Literatura de la Unión Europea 2021: «El haz de luz deviene más y más débil, hasta que todo queda sumergido en la niebla oscura del río».

El libro resultante es al mismo tiempo refugio y prisión («La casa del río se quemó, así que nunca volverás a verla»), corriente que arrastra a sus personajes de vuelta a las turbias aguas del pasado, todo ello evocado con una escritura propiamente experimental, cuyo propósito moral y literario están profunda, inextricablemente entrelazados.

Este artículo está disponible en el número 127 de la Revista Ábaco.
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