FOTO: Sara Janini

Extracto del artículo publicado en el nº 116-117 de la Revista Ábaco

Honoré Piata Takala
Investigador de la Universidad de Yaundé I (Camerún)

En su funcionamiento diario, los Estados trabajan para garantizar a su poblado cierto nivel a su población. Desde esta perspectiva, los políticos tratan de adoptar algunos elementos que responden a sus necesidades. Para que esta tarea se realice de manera perfecta, las autoridades recurren a un proceso que puede ser corto o largo. Por lo general, se apoyan sobre su sistema educativo. En este sentido, un sistema educativo se aprehende como un «conjunto de influencias educativas que una persona recibe desde el nacimiento hasta la edad adulta a través de instituciones, agentes y organizaciones formales de una sociedad que transmiten conocimientos y la herencia cultural correspondiente, y que influyen en el crecimiento social e intelectual del individuo» (MELGAREJO, 2015: 21). Desde esta postura, un sistema educativo se concibe como una planificación que se pone en marcha con vista a responder a las realidades de un país. Tal planificación tiene en cuenta la orientación tanto política, económica, cultural como social de los países beneficiarios. De este modo, ¿qué es un sistema y cómo están organizados los sistemas educativos de los países africanos?; ¿son adaptados a las realidades del país? Para responder a estas preocupaciones, convocamos un método pragmático, que es, con todo, funcional. Para llegar a tal finalidad, vamos primero a intentar escrutar algunos conceptos fundamentales, por un lado y hacer un recorrido de unos sistemas educativos africanos por otro.

Conceptualización

Varios elementos se ponen juntos para poder constituir un país. La interconexión entre distintos constituyentes forma lo llamado sistema. La noción de sistema es polisémica y pluridisciplinar. En realidad, un sistema se concibe como una red de elementos imbricados que funcionan como un solo y persiguen un mismo objetivo. En esta lógica, CHIAVENATO (2002: 58) aprehende el sistema como «el conjunto integrado de partes relacionadas estrecha y dinámicamente, que desarrolla una actividad o función y está destinado a alcanzar un objetivo específico». En la misma perspectiva, RODRIGUEZ (2002: 21) afirma que se trata de «un conjunto organizado, formando un todo, en el que cada de sus partes están interrelacionadas a través de un orden lógico, que concatena sus actos hacia un fin determinado».

Se desprende que al hablar de sistema, cabe tener en cuenta una confluencia de elementos interdependientes que funcionan para alcanzar la misma meta. Esta conexión se observa en el sector de la educación donde se habla del sistema educativo.
Un sistema educativo se aprehende como un «conjunto de factores intrínsecos que están sujetos a un proceso destinado a conseguir una determinada producción, que se propone satisfacer los objetivos de un sistema» (COOMBS, 1971: 19). GARCíA GARRIDO (1996: 554) no dista mucho de esta concepción al concebir el sistema educativo como el «nombre que designa el conjunto de instituciones que una sociedad política destina intencional y sistemáticamente a la educación y/o a la instrucción de sus miembros, especialmente de los más jóvenes».

Se desprende que el sistema educativo no se decide de modo azaroso, porque es parte inherente del modelo de país que se lleva adelante. Es el templo de la programación del acceso de las generaciones futuras al saber y a los conocimientos. Desde esta perspectiva, un sistema educativo tiene como principal función la socialización de sus ciudadanos. Tal función se acompaña de la incorporación de éstos en su cultura. En Camerún, por ejemplo, los ministerios en carga de la educación trabajan por la formación de los ciudadanos arraigados en su cultura, pero abiertos al mundo y respetuosos del interés general y del bien común (Ley de Orientación; 1998: art 5).

En concreto, un sistema educativo debe hacerse de cara a las necesidades nacionales y sociales. Desde esta óptica, los sistemas educativos en África se implantaron a partir de la colonización y, por ende, son puros reflejos de las realidades de la metrópoli. No tienen nada que ver con los tipos de ciudadanos que necesitan aquellas sociedades. Deben ser revisados y reformados. Prueba de este dicho es que a pesar de función socializadora exitosa de los ciudadanos, no llegan a capacitarlos para enfrentar posteriormente y de manera satisfactoria el universo laboral en el que se pretende insertar.

En Camerún, el sistema camerunés es laico y gratuito para el maternal y primario1. En todos los países, cohabitan el público y el privado, el privado sometido bajo el control del Estado. Los manuales escolares son pagados por las familias.

Panorama de los sistemas educativos africanos

Los sistemas educativos en África se resumen en dos. En concreto, se trata del sistema anglosajón copiado de Inglaterra y el francófono, calcado de Francia: las antiguas potencias colonizadoras. Desde esta postura, podemos resaltar unas aquí:

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