Reseña publicada en el nº 110 de la Revista Ábaco

De granja agronómica a Parque Científico y Tecnológico de Gijón
Ángel Martín Rodríguez (coord.) y VVV.AA.
Colección Los ojos de la memoria, vol. 24
CICEES Ed., 276 páginas, 24 €, Gijón 2021
ISBN-978-84-122879-3-6

Reseña por Miguel Álvarez Areces
Economista, director editorial de la colección Los ojos de la memoria, CICEES (cicees.com)

El profesor e ingeniero, Ángel Martín Rodríguez, junto a un equipo de trabajo multidisciplinar de arquitectos, ingenieros e historiadores: Icíar Martínez, Carmen Adams, Faustino Suárez, Aurora Martínez, Lucía Vallina-Victorero, José Ramón F. Vázquez de Prada y Pablo Martín abordaron un trabajo de investigación sobre los componentes históricos, arquitectónicos, político-ideológicos y productivos de una historia poco estudiada hasta la fecha: el tránsito acaecido en un proyecto singular, que llevó de lo que pudo ser una Granja Agronómica a lo que es hoy un Parque Científico y Tecnológico en la ciudad de Gijón. Y sobre este tema es el que versa el título del libro recientemente editado, que consideramos de interés, ya que va más allá de lo local para adquirir una visión general sobre la historia y acerca de lo que representa una reutilización que “resignifica” a un conjunto patrimonial singular.

Se ha estudiado y analizado la Universidad Laboral de Gijón por especialistas y expertos en diferentes facetas, quizá lo distinto de este libro es que la base histórica de la Ingeniería y procesos constructivos de la excepcional y monumental obra de Luis Moya y su equipo, plantea también los aspectos de reutilización, de reúso y refuncionalización de unos componentes menos valorados o conocidos, aquellos que conformaron la denominada Granja Agronómica en el sitio del valle de Candanal, en la parroquia de Somió, colindante con la de Cabueñes, unos espacios y elementos patrimoniales que en su día se proyectaron para funciones y servicios en aquella ”ciudad ideal”, dentro de un conjunto en los extramuros de la ciudad real de Gijón, que fue el inicial proyecto de la Universidad Laboral en un contexto histórico del régimen franquista, resultado de una traumática etapa de posguerra civil.

La superficie de cada Universidad Laboral en España fue distinta según la región y las especialidades profesionales que en ella misma se pudieran desarrollar. La ubicación geográfica de los centros de las Universidades Laborales en España no es casual, ya que previamente a su construcción se analizaba la demarcación geográfica en la que iban a ser localizados los Centros, al igual que se veía que clase de actividad económica y de producción se desarrollaba en ese espacio geográfico regional, así se decidían las modalidades de los estudios que luego se ofertaban o aplicaban. Los centros se construyeron en medio de los campos habitualmente, en una distancia de dos a cinco kilómetros de la ciudad o pueblo más cercano, se trataba de disponer de extensas superficies, normalmente se utilizarían instalaciones de fincas agrícolas para realizar prácticas agropecuarias y cultivar terrenos. Los edificios para la enseñanza y los residenciales contaban de forma frecuente con alguna explotación agrícola o ganadera colindante, en ellas realizaban las prácticas los alumnos, y también se planteaban espacios muy grandes para la construcción de laboratorios y talleres.

El primer destino prefijado por sus mentores para la Laboral en Gijón era el de un Orfelinato minero, idea pronto desechada. Desde un punto de vista espacial sus zonas o áreas, a pesar de sus distintas funciones, podrían integrar un “mix” arquitectónico, conformando, eso sí, un todo armónico, por ello el paralelismo en la organización de los edificios. La Granja de La Lloreda era una parte de la Universidad Laboral, construida en 1951 según el proyecto de Díaz Canteli y cuya idea inicial era financiar a la comunidad educativa. El espacio planteado era de aproximadamente cuatro millones de metros cuadrados, de los que 500.000 podrían orientarse en el transcurso de nueve años de trabajo al conjunto principal en Cabueñes y a la granja agronómica de Somió, en ellos el volumen edificado alcanzaría unos 600.000 metro cúbicos y el edificio considerado principal unos 113.000 metros cuadrados, en el mes de febrero de 1957 los arquitectos de la Universidad Laboral abandonaron el trabajo, dejando descubiertas las partes no construidas o acabadas a fin de que fuera evidente que el edificio estaba inacabado.

El conjunto de la Laboral y lo que pudo haber sido el desarrollo de la Granja agronómica no estuvieron presentes en lo cotidiano en amplios sectores de la población, por causas diversas, ya sea la ignorancia el olvido o el silencio, la sensación fue de algo ajeno a la ciudad, quizá aquella “tara claustral” presente en sus orígenes marcó distancia respecto a la vida social gijonesa.

Un punto de inflexión puede intuirse en el interés e investigaciones de arquitectos, que como es el caso de Antón Capitel reivindica en 1976 la obra de Luis Moya con su publicación “la Universidad Laboral de Gijón o el poder de las arquitecturas”, que hace visible sus años de investigaciones, otros arquitectos fundamentales en la construcción de la Universidad Laboral como José Díaz Canteli o Pedro Rodríguez Alonso de la Puente son reivindicados, ven como sus trabajos insertos en el movimiento vanguardista en la arquitectura de la época, se valoran en el foro que organiza el añorado Juan González Moriyón en 1981 sobre la Laboral al cual asisten.

A finales del siglo XX, casi cincuenta a los después de su término constructivo, una sucesión de hechos, en los que está presente la voluntad y la decisión política, el destino y el azar, rememorando las palabras de Luis Moya en 1981, hacen revivir el complejo de Cabueñes. El Ayuntamiento de Gijón por iniciativa de su alcalde Vicente Álvarez Areces instruye la rehabilitación y optimización del edificio en sus prioridades políticas y consigue financiación para el desarrollo del mismo en distintas etapas. A partir del curso 2002-2003 el Campus Universitario de Gijón recibirá una importante dotación económica y presupuestaria. En 1998 el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) destinaba seiscientos millones de pesetas a reformas en tejados, estatuas y ventanales de talleres.

En febrero del año 2000 tras la firma del traspaso educativo al Gobierno del Principado de Asturias se entró en un nuevo escenario, ya con la titularidad pública de todo el enorme espacio de la Universidad Laboral de Gijón y las competencias educativas en todos los niveles de enseñanza que hizo posible con voluntad política proseguir la obra iniciada por el Ayuntamiento de Gijón.

Se estaba ante un enorme reto, dar valor a aquel patrimonio arquitectónico infrautilizado, con la oportunidad de dar contenidos útiles de interés público a aquel enorme espacio, manteniendo las enseñanzas de la ESO, las modalidades de bachillerato y de la formación profesional los ciclos de grado medio y superior, pero con el objetivo de atender a todo el conjunto monumental, deteriorado y en desuso de muchas zonas. Había que dar respuestas a nuevos usos que tuvieran futuro, integrados en aquel espacio de su entorno (Campus, Parque Científico-Tecnológico, zona del INTRA y Hospital de Cabueñes), soldando todas las piezas de aquel “puzzle”, para que tuviesen una coherencia y una utilidad pública. Lo que hoy se conoce como “Laboral, ciudad de la cultura”, se pondría en marcha.

El paso de Granja agronómica a Parque Científico y Tecnológico es un proceso, aún inconcluso, que marca la transformación de estos espacios y de su patrimonio edilicio en estos últimos años. De muchos de estos avatares, de su historia, sus especificaciones técnicas y arquitectónicas, de la irrupción de nuevas empresas tecnológicas y actividades innovadoras y de lo que aún queda por recorrer tratan los dieciséis capítulos de este libro, un itinerario de vida cuyo objetivo en dar un futuro a nuestro pasado.

El libro está disponible en el siguiente enlace:
https://cicees.com/producto/de-granja-agronomica-a-parque-cientifico-tecnologico-de-gijon/

Reseña publicada en el nº 110 de la Revista Ábaco